Auditar nuestro sistema ¿Qué supone una auditoría de red?

Sólo la palabra auditoría tiene un toque especial que puede llevarnos a pensar en algo negativo, a mí se me viene a la cabeza hacienda cada vez que la oigo, y más en estas fechas.

Según la RAE no debe darnos tanto miedo:

«auditoría

De auditor.

  1. f. Revisión sistemática de una actividad o de una situación para evaluar el cumplimiento de las reglas o criterios objetivos a que aquellas deben someterse.»

 …Y eso es lo que debería hacer toda empresa que se preocupe de su sistema de IT al menos una vez al año.

Ahora viene la pregunta que surge siempre que propongo semejante dislate a mis clientes actuales y futuros:

¿Por qué?

Porque la tecnología avanza a una velocidad muy superior a la capacidad de adaptación que tenemos en las empresas y sería una gran ayuda para saber dónde y cómo está nuestro sistema, lo que no implica la obligación de modificar nada, sólo nos informa del estado y funcionalidad de nuestros dispositivos de trabajo, la decisión posterior es nuestra, pero siempre con el conocimiento del estado actual y las posibilidades y futuro de los mismos.

Por supuesto esto implica que cuando implantamos un sistema informático, usamos la tecnología que está disponible en ese momento, ese día, a esa hora. No, no es una exageración, es una enorme y monstruosa realidad. Cada minuto que pasa, alguien encargado de algo en alguna parte, está diseñando una mejora de algún sistema que se acaba de implementar en miles de negocios como “lo último” en el campo que corresponda.

A nadie se le escapa que comprar hoy un ordenador con el mejor y más moderno microprocesador, con Gigas y gigas de memoria RAM y un disco SSD de muchísima capacidad, nos va a costar un ojo de la cara, y además, mañana va a ser una tecnología de segunda línea porque habrá un microprocesador más potente, una placa que soporta memoria más rápida y un disco con más capacidad y más veloz que lo obtenido ayer como “loauditoria2 último”. Si a nivel “casero” un ordenador se nos queda viejo en dos meses, a nivel empresarial no cambia. Sí es cierto que las actividades habituales en la mayoría de las empresas requieren menos cambios que los “jugones” en un hogar, pero en un año, el software que usamos para desarrollar nuestro trabajo ha sufrido al menos diez actualizaciones que requieren más memoria y un espacio extra en disco, sin hablar de un mejor procesador para hacer que todo ello funcione como el primer día sin haber cambiado ni de soft ni de hard.

Las comunicaciones cada día exigen más velocidad y esto nos lleva a mejores equipos de red, no cualquier cable asegura la velocidad exigida, y hablo sólo del cable, y no cualquier switch podrá mantener la velocidad a todos los puestos de la red cuando los ficheros que tengamos que mover sean del doble del tamaño que los que usábamos el día que nos instalaron la red nueva en la oficina. Ni qué decir de los sistemas de seguridad, «los malos» no dejan de trabajar, «los buenos» actualizan a diario sus soluciones de seguridad y si nosotros nos quedamos con uno de hace dos años, estamos pagando por un sistema que no ejerce su labor como esperamos, pero si nadie nos lo dice estamos «tranquilos» y ¿todo va bien?

Otra utilidad muy clara de una auditoría de IT es la posibilidad de valorar a la empresa que nos está dando servicio de mantenimiento, medimos su proactividad, su compromiso con nuestro sistema, su implicación en nuestro proyecto, aspectos indispensables cuando se contrata un servicio de mantenimiento de red.

Una auditoría no debe asustar a nadie, es una revisión general, un estudio de lo que tenemos y una comparación con lo que podríamos tener. Lejos de incordiar, ayuda a mantener al día sistemas que de otra forma se quedarían obsoletos y acabarían teniendo que ser totalmente reemplazados para poder seguir realizando la labor para la que fueron diseñados.

Yo propongo que todos los que tengáis a mano la decisión de realizar una auditoría de red lo hagáis, sin dudar. El precio es algo anecdótico comparado con lo que se puede obtener en información del estado actual de los sistemas en los que basamos nuestra productividad.

¿Te planteas problemas con el precio de una auditoría? ¿Y si te pones en contacto conmigo y te sorprendo?

Felices megas a todos.